UN POSIBLE GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN PARA ESPAÑA

Si el próximo 10 de Noviembre se confirmasen las tendencias de voto que arrojan las múltiples encuestas publicadas durante estas últimas semanas por abundantes medios de comunicación —haciendo abstracción de la del CIS aparecida en el día de hoy, 29 de octubre, al no recogerse en ella aspectos tan esenciales para la opinión pública como son la sentencia del Tribunal Supremo sobre el “Procès”, la exhumación del General Franco y los violentos sucesos desencadenados en Cataluña—, España se vería en una situación todavía más complicada que la actual.

¿Cuáles son las razones de esa afirmación? Veamos. Esas encuestas, en mayor o menor medida, indican lo siguiente dentro del espectro político no independentista:
a) Estancamiento de la intención de voto al PSOE respecto a los resultados de las generales del 28-A (123 diputados)
b) Subida del PP hasta rondar la centena de escaños
c) Ligera bajada del respaldo a Unidas Podemos (del orden de 4-5 diputados)
d) Caída en picado de Ciudadanos desde los 57 escaños que consiguió en esta legislatura hasta un entorno de 25, y con tendencia a la baja.
e) Mantenimiento de su actual nivel o discreta subida de VOX (24 diputados en las últimas generales)
f) Irrupción de Más País con una estimación de 4-5 diputados.

Según estas previsiones y excluyendo de ellas a PNV, Bildu, ERC y JxCat y otras formaciones menores (unos 35 escaños entre todos ellos), se deduce de esos números al menos dos tipos de cosas: uno, que la investidura de Casado, por ejemplo, sería una quimera y que la conformación de un gobierno del bloque de la derecha resultaría una fantasía; dos, que la investidura presidencial de Sánchez sería factible (PSOE+UP+MP=unos 167 diputados más la abstención de ERC, o de C`s o de ambos), pero también se deduce que la formación de un gobierno de signo izquierdista sería muy problemática. ¿Un gobierno en minoría del bloque de izquierdas PSOE+UP+MP con apoyos puntuales de otras fuerzas? Cabría, desde luego, pero sería un gobierno en precario, más si cabe cuando la situación política como la que viene se aventura especialmente dura y difícil, incluso grave, donde la aprobación de los presupuestos sería empresa harto problemática, en la que una dependencia respecto de otras fuerzas no crearía la estabilidad necesaria para nuestra economía, y en la que seguramente habría dificultades insalvables dentro del bloque gubernamental así conformado para concretar políticas a fin de afrontar con garantías el espinoso tema de Cataluña.

Por otra parte, en estas últimas semanas se habla mucho de una posible coalición PP-PSOE, la única que daría una mayoría absoluta con solo dos partidos. Es un supuesto indeseable, de un riesgo extremo pues ambos partidos representan posiciones antagónicas por lo que conviene, para la buena salud del sistema, que cada uno cumpla su papel dentro del mismo. No se entendería por parte de los votantes de ambas fuerzas ni tampoco por el resto del cuerpo electoral que dejasen de ser alternativa el uno del otro. Seguramente es una hipótesis no contemplada por las direcciones de ambos partidos y ello a pesar de ser la presente una situación de gran y especial dificultad.

Pero cuestión distinta es la perspectiva de una coalición plural de partidos de los dos bloques derecha-izquierda, es decir, un Gobierno de Concentración, un supuesto viable dadas las circunstancias expuestas anteriormente. Un gobierno participado directamente por los partidos políticos con representación parlamentaria que se sumasen al evento, pertenecientes a un lado y a otro del espectro ideológico y con la excepción de los partidos independentistas. Sería cuestión a acordar el número de carteras ministeriales y su titularidad, ocupadas en principio atendiendo a la representación alcanzada por cada partido, su composición por políticos o por técnicos expertos en las diferentes materias, con una duración mínima de dos años y con un programa de actuaciones previamente establecido.

Nihil novum sub sole. Nada nuevo bajo el sol. Es un tipo de gobierno puesto en marcha en variados sistemas políticos democráticos mundiales, cuando circunstancias políticas, sociales y económicas les obligaron a ello, siempre en situaciones de gobernabilidad precaria para resolver problemas de esa índole. En España tenemos un antecedente aunque no igual sí de cierta similitud: los llamados Pactos de La Moncloa de 1977, que desarrollaron diferentes aspectos jurídicos, económicos, sociales y políticos, con resultados excelentes que pusieron a España en el camino de la modernidad, de la paz social y la prosperidad general, y en la que participaron partidos de todo el arco parlamentario (incluídos los nacionalistas PNV y Convergencia de Cataluña), así como Sindicatos (CCOO y UGT) bajo la coordinación de Adolfo Suárez y su gobierno de UCD. De esos acuerdos saldrían después la Ley de Amnistía y la mismísima Constitución poniéndose las bases para la entrada de España en Europa, evento materializado años más tarde bajo la presidencia de Felipe González.

España no puede permitirse ante el panorama antedicho, y bajo ningún concepto, unas terceras elecciones generales en tan poco espacio de tiempo, unos comicios a los que estaríamos abocados si se cumpliesen las previsiones del 10-N y teniendo en cuenta la incapacidad demostrada por los principales grupos parlamentarios en el episodio de la investidura fallida de la legislatura que finaliza en estos días. El deterioro político y social, que ahora es evidente y que se incrementará, sumado al económico, que ya ha empezado también a enseñar sus garras, es el escenario peligroso de los próximos meses. NUEVO CENTRO aporta esta propuesta de un Gobierno de Concentración por creerlo absolutamente necesario caso de producirse la hipótesis apuntada.

Publicado en Comunicados.