SITUACIÓN EN DETERIORO

Desde la moción de censura que encumbró a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno (BOE de 1 de Junio de 2.018) hasta ahora, la situación política no solo no ha mejorado sino que, al contrario, el incremento del deterioro, lento pero constante, se viene expresando durante todo su mandato generándose, así, una indeseable inestabilidad en casi todos los campos de la actividad general. Aunque esa Presidencia comenzaría con aplausos: nombró su Gobierno con un 50% de mujeres, apoyó resueltamente a inmigrantes subsaharianos del “Aquarius” ofreciéndoles puerto seguro en España habiendo sido rechazados por Italia y Malta a desembarcar en los suyos, elevó notablemente el Salario Mínimo Interprofesional, subió los emolumentos a los funcionarios, y adhirió a nuestro país al Tratado de París sobre el cambio climático. Y eso teniendo en cuenta el entorno y la situación que se encontró al llegar a La Moncloa: debe decirse, con objetividad, que las dificultades para gobernar en este período no han sido nunca pequeñas y debe decirse, también con objetividad, que heredó graves problemas del período anterior.

En el terreno de la economía, se achaca al Gobierno Sánchez no el creciente enfriamiento económico tal y como vienen avisando indicadores-clave a lo largo de este último año, porque tiene un carácter general, mundial, pero sí que no se observe, en lo que afecta a nuestra economía, la puesta en marcha de medidas adecuadas para capear el duro temporal que se avecina.

Socialmente, y a pesar del esfuerzo considerable en temas como los ya aludidos (subidas del SMI y al funcionariado), la distancia entre distintas capas y sectores sociales se ha incrementado en los 16 últimos meses de la actividad gubernamental: el Gobierno socialista viene recibiendo críticas ácidas por no haber impulsado avances reseñables en temas como el del paro, en franco estancamiento de sus cifras, o el de las pensiones (desacuerdo de los partidos y sindicatos en el Pacto de Toledo) con un horizonte muy complicado.

Políticamente, se le critica también su actuación en tres temas relevantes, los tres con finales fallidos: uno, la no aprobación de sus Presupuestos Generales del Estado que no obtuvo, a la postre, respaldos suficientes en el Congreso, dando pie a la disolución de las Cámaras y a la celebración de las elecciones generales de Abril; dos, el fracaso de su investidura (aunque no es Sánchez el único responsable de ello, sí es el más significado de los culpables de su fiasco) a partir de los resultados de esas generales, al no obtener en la correspondiente votación parlamentaria, un número suficiente de apoyos; y tres, a intentar paliar el problema de Cataluña sin propuestas válidas y sin tener en cuenta el calendario del poder judicial preestablecido; sin duda esta es una espinosa y enquistada cuestión que hoy, con la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo contra los promotores no fugados del “Procès”, ha servido de excusa al independentismo catalán para responder con una protesta popular desaforada y de una gran violencia donde las barricadas e incendios se han compartido con el pillaje, en la que se llegaron a bloquear puntos neurálgicos del transporte público (carreteras y autovías, aeropuertos y estaciones de tren), una protesta alentada,
cuando no dirigida, desde la propia Presidencia de la Generalitat que hasta llegó a respaldar y participar en una huelga general.

El panorama en el que se desenvolverá la política española en los próximos meses no puede ser más preocupante:

1. El anuncio por instituciones internacionales y nacionales de una próxima y segura CRISIS ECONÓMICA.
2. El asunto de CATALUÑA cada vez más enquistado y que necesitará enormes dosis de diálogo y negociación cuando pase la furia destructora de esta hora.
3. El tema de unas repetidas ELECCIONES GENERALES convocadas para el 10 de noviembre, poco más de seis meses después de las últimas, y de las que todas las encuestas predicen unos resultados por bloques derecha-izquierda similares a las anteriores, lo que demostraría el colosal error de haberlas convocado por no haber llegado a un acuerdo de investidura, son asuntos, entre otros, que obligará al próximo Gobierno, sea del signo que sea, a hacer frente con solvencia a los problemas que nos acechan y que deberán ser resueltos sí o sí.

Deben canalizarse todos los esfuerzos posibles para resolverlos, no solo por parte del Gobierno que se forme a partir del 11 de noviembre, también deben participar en esa tarea conjunta de toda una Nación aquellas otras fuerzas, partidos, asociaciones y colectivos que quieran arrimar el hombro con ese objetivo. Desde luego, NUEVO CENTRO quiere estar entre ellas.

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